
¿Puedo conducir con un testigo encendido? El coste real de ignorar las luces del coche
Conduces con normalidad, todo parece en orden y, de repente, se enciende un testigo en el cuadro de luces. No hay ruidos extraños. El coche responde. “Ya lo miraré”, piensas. Esa reacción, tan habitual en el conductor español, es precisamente la que puede convertir una advertencia preventiva en una avería costosa.
En un país donde la edad media del parque automovilístico ya alcanza los 14,5 años, según ANFAC, la probabilidad de que un aviso esté relacionado con desgaste real es cada vez mayor. Cuanto más envejece el coche, menos margen hay para ignorar señales.

Qué hacer cuando se enciende un testigo
Paso 1: identifica si el testigo aparece en es rojo o amarillo. Si es rojo, prioriza seguridad, detén el coche cuando puedas y pide asistencia si es necesario .
Paso 2: escucha cualqueir síntomma del coche - Vibraciones, pérdida de potencia, humo, olor a quemado, temperatura alta… son señales de que no conviene seguir.
Paso 3: investiga la relevancai del testigo encendido. Decide con criterio si utilizas internet para informarte, o acude a una revisión profesional.
Paso 4: recuerda llevar un mantenimiento preventivo frecuente. Cuanto antes se actúe, más opciones hay de que sea una reparación menor.
¿Por qué los conductores ignoran las luces del cuadro?
Subestimar las advertencias del panel no suele ser una decisión consciente. Es una combinación de varios factores.
“Si el coche funciona, no será grave”
Muchos sistemas modernos permiten seguir circulando aunque exista un fallo. El vehículo entra en modo protección y ajusta parámetros para evitar daños mayores. Pero esa “normalidad aparente” es engañosa: el coche no está solucionando el problema, solo está comprando tiempo.
Fatiga por exceso de alertas
Cuando el conductor siente que el cuadro de mandos del coche “avisa por todo”, termina normalizando los avisos importantes.
De hecho, un estudio de Fundación CEA y Asitur revela que el 49,03% de los conductores considera excesivas las alertas del vehículo, y el 42,55% reconoce que generan estrés.
Esa desconexión no solo afecta a los pitidos o a los Sistemas Avanzados de Asistencia al Conductor (ADAS). Contamina también la forma en que interpretamos el propio cuadro.
La ITV confirma: muchos avisos fueron ignorados antes
¿Sabías que el 81% de los vehículos que se presentó a realizar la inspección técnica no la superó a la primera? La ITV no suele ser el inicio del problema: suele ser la consecuencia de haber ignorado una señal anterior.
Además, los datos oficiales analizados por AECA-ITV muestran que el 75% de los defectos graves detectados en se concentraron en alumbrado, emisiones, neumáticos y frenos.
Son sistemas que, en la mayoría de los casos, generan advertencias previas en el cuadro de instrumentos.
¿Cuánto puede costar ignorar un testigo del coche?
No prestar atención a las luces del cuadro puede marcar la diferencia entre una intervención sencilla y una avería mayor.

Caso 1 – Neumáticos y TPMS
Prestar atención al testido de sistema de monitoreo de presión de neumáticos (TPMS) puede marcar la gran diferencia.
Circular con presión correcta mantiene la distancia de frenado, el comportamiento del vehículo y el desgaste normal del neumático
Por el contario, si el desgaste se ha acelerado por la baja presión, implicará que se han de sustituir antes de tiempo las cuatro ruedas por desgaste irregular. Dicha factura asciende a 400 € – 800 € fácilmente.
Además, tanto neumáticos como frenos están entre los principales motivos de defectos graves en ITV.
Caso 2 – Testigo motor
Puede encenderse y el coche seguir “normal”, porque el fallo está en un sensor, en la gestión de emisiones o en un ajuste que el sistema compensa.
Un sensor defectuoso o una pequeña anomalía en la gestión de emisiones puede costar entre 80 € y 250 € si se detecta a tiempo.
El problema surge si el conductor desestima el aviso pensado que "solo es una avería eléctrica". Si el origen del testigo afecta a catalizador, posponer la revisión puede salir caro: consumo que sube, emisiones fuera de rango, degradación de componentes… y, con el tiempo, avería real
En dicho caso, la factura por reparar o remplazar el catalizador pasa fácilmente a rondar los 800 € – 1.500 €, dependiendo del modelo.
Caso 3 – Presión de aceite
Ignorar un testigo rojo de presión del aceite puede derivar en gripaje del motor.
Si bien un cambio de sensor puede costar menos de 150 €, dejar pasar la advertencia puede suponer 3.000 € – 6.000 € cuando se requiere un cambio total de motor.
Incluso puede hacer que el vehículo deje de ser rentable de reparar y se necesite valroar la compra de uno nuevo
El coste invisible de quedarse tirado en carretera
Aquí es donde el tema deja de ser técnico y se vuelve económico. No todo se mide en factura de taller. Ignorar un testigo puede acabar en:
Una grúa no prevista
Pérdida de una jornada laboral
Riesgo en arcén o autovía
Suspenso en ITV con repetición y costes adicionales
¿Es peligroso conducir con el testigo motor encendido?
Si bien al urgencia de la avería depende del color del testigo y del comportamiento del vehículo, nunca debe ignorarse durante semanas.
Aunque el coche parezca funcionar correctamente, puede estar generando un daño progresivo e irreversible.
¿Qué testigos obligan a parar inmediatamente?
Los de color rojo (presión de aceite, temperatura, frenos, sistema eléctrico). Indican riesgo inmediato para el motor o la seguridad.
¿Puede la ITV suspender por un testigo encendido?
Sí. Especialmente si afecta a emisiones, ABS, airbag o sistemas de seguridad.
Los datos oficiales muestran que la mayoría de defectos graves se concentran en sistemas que suelen advertirse previamente en el cuadro.
Conclusión
Subestimar las advertencias del panel de control es, en realidad, una forma de posponer decisiones.
En el contexto español —con un parque automovilístico envejecido, con defectos graves concentrados en sistemas críticos según AECA-ITV y con una creciente complejidad tecnológica— las luces del cuadro han de interpretarse como una herramienta de prevención, no una molestia. Cada testigo es una oportunidad de actuar cuando el problema todavía es pequeño.
En otras palabras, la diferencia entre un diagnóstico de 100€y una reparación de 1.500 € suele estar en el momento en que se decide intervenir.


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